
Mirar así a la vida debe ser divertido. Mirarle a los ojos con indiferencia, no saber con qué te cruzas, mirarla como diciendo: "¿tu quién eres?".
Es esa inocencia con la que haces las cosas, con las que dices las palabras, con la forma de actuar, con la manera de enfrentarte a las cosas... Que suerte que tienen los niños, de vivir en la más absoluta indiferencia. Los animales, esos también, sólo cuando están en una buena familia y no son maltratados.
Yo quiero volver a vivir en la luna de Valencia, como me decían los profesores cuando me quedaba empanada pensando a lo que iba a jugar por la tarde.
En fin...; Bunbito, gracias por enseñarme una nueva forma de mirar a la vida.
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