lunes, 20 de octubre de 2008

Pulveriza la única neurona


Suma y sigue, suma y sigue. Todos los días dale y dale, piensa que piensa, para nada, porque no va a servir de nada. Una nueva conversación, unas nuevas palabras, una nueva frase, cambian el rumbo de todo. No sé cómo, pero cada vez ensucian y empeoran más la imagen que tengo, hacen que se me olviden cosas buenas y sólo se estanquen las malas.
Se acumula un sentimiento que no se desea, pero que oscurece el corazón. Cada vez más negro, cada vez más feo, cada vez menos ilustre.
Desisto. No pienso machacar a mi pobre cabeza, a mi pobre neurona, a mi pequeña alma, a mi pobre corazón... No quiero hacerles sufrir más, por algo que cada vez tiene menos sentido, menos solución, menos futuro... No más, no más. Debo convencerme de ello y metérmelo en la cabeza, en esta puñetera cabezota que tengo sobre los hombros, la cual algunos dicen que "no entiende". La que no entiende no es mi cabeza, no soy yo.., el que no entiende nada es mi corazón.

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