
Vuelvo a tenerte a mi lado, escuchando esa voz tan peculiar, sacándome sonrisas y carcajadas.
Me has abrazado bajo la luna, frente a ese horizonte donde casi puedes llegar a tocar la libertad, mirando un grupo gracioso de estrellas, escuchando las olas del mar. He podido notar tu cuerpo, el calor que desprende, tu maravilloso olor, los latidos tranquilos de tu corazón, esos abrazos infinitos llenos de suspiros...
Tus manos han acariciado mi espalda, han rozado mi cintura, han recorrido mi piel haciéndole tener escalofríos. Has besado mis labios con ganas, lamido mi cuello, bajado por el hasta llegar a perderte por la tela que me cubre. Me has despojado de aquello que me tapa, de lo que no es natural de nacimiento. Has jugado con tus dedos haciéndole sentir, me has guiado a momentos de lujuria y descontrol, he llegado a lo más alto...
No me has dejado sola y fría, me has arropado entre tus brazos, has calmado mis besos, has pensado por mí. Son esas sonrisas, las que me hacen temblar, las que en ocasiones, consiguen que parezca que puede venir algo mejor.
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