sábado, 29 de noviembre de 2008

Sudor y sangre


¡Dios mío!, cada día soy más tonta. Parece que tengo 13 años, ... Me ha costado ciento y la madre dar el puñetero paso, decir lo que sentía, lo que llevaba rondando por mi cabeza varios días. ¿Habré sido un poco cobarde?; sí, posiblemente. Con lo sencillo que me era antes expresar mis emociones... Supongo que me ha pasado esto por lo escaldada que he salido ultimamente. Que prefiero, tal vez, reservarme lo que siento para que no me hagan daño, para que no me vuelvan a dar con el palo en los dientes después de haber dado el 100% de mí.
Fijo que he quedado como una total imbécil, una niña pava, como una puta panolis... Al soltarlo y sólo oir silencio, me faltaba el aire, quería llorar, pensando que: sí Marian, la has cagado y bien.
La respuesta ha sido clara y concisa. No ha sido un no, más bien ha sido un sí pero que será lento. Me parece de lo más normal, sensato y justo, porque con la última experiencia, me he dado cuenta que las prisas no son buenas.
El tiempo, esa gran palabra que aparece en tantas situaciones de la vida. "El tiempo curará el dolor", "tomarse un tiempo para meditar" (esta no me da buena espina), "dar tiempo para decidir", "tiempo para amar"... El tiempo; que grande y que largo algunas veces, sobre todo en la soledad, pero que corto se hace cuando estás feliz.
Ahora, me siento mejor por dentro. Con una duda menos en mi cabeza, que son las que destrozan a mi pobre neuronita querida.

No hay comentarios: